Queridos Reyes Majos,
Este año, no quiero que me traigas nada.
Vosotros siempre me habéis entendido,
incluso cuando he perdido el norte, cuando no veía la luz, cuando no veía el final del túnel, cuando lo creía todo perdido,
entonces, dejasteis debajo de mi árbol una esperanza, una señal que me indicaba el camino a seguir...
Por eso, aunque podría pediros muchas cosas,
lo que realmente me importa, ya lo tengo.
Tengo el amor incondicional de dos hijos maravillosos.
Tengo dos manos para trabajar, salud y 3 trabajos para que no falte un plato de comida en la mesa.
Tengo la firme convicción de que esta mala racha pasará.
Tengo el apoyo de todos mis amigos.
Los que están lejos.
Los que están cerca.
Los que conozco.
Los que no.
Los que tendré algún día la oportunidad de abrazar.
Y aquellos que no..
Los de las horas difíciles.
Los de las horas alegres.
Aquellos que aquí entran y me dejan un saludo.
Los que pasan de puntillas.
A los que sin querer herí.
Y aquellos que me hicieron daño.
Los que nombro.
Y los que no.
Los que leerán esta carta.
Los que pasaran de largo.
Aquellos que en la distancia se preocupan por mi.
Y aquellos para los que solo soy cuatro letras en un blog.
Por eso, Queridos Reyes Majos,
Sé que me entenderéis cuando os pida, para todos ellos,
mucha salud y fuerza para seguir adelante.
Porque
si ellos son felices,